lunes, 12 de abril de 2010

La huella de un relámpago

Fue la huella de un relámpago
la que me unió a ti,
después de tanto tiempo
acariciando nubes
y cúmulos de estrellas.

Brillante Antares, Hadar la lejana,
quiso el destino haceros mi condena;
no hay silencio entre los valles de la luna ,
rescribiendo tu historia Ulises el apátrida,
el de las grebas altas.

Hoy también rescribo yo mi historia
y no soy nadie.
Dereb la antigua leía mi epitafio
mientras moría de amor entre tus garras.