jueves, 28 de abril de 2011

Déjame


Déjame ser el sol de tus mañanas,
déjame ser un rizo de tu pelo,
déjame darte los resquicios de mi alma,
y sé mi dueño.

Déjame acariciar la madrugada
bajo las sabanas tibias de tu lecho,
y retrasar el tiempo de la marcha
bajo tu cuerpo.

Déjame ser el filo de la espada
en la batalla dulce de tu aliento,
y déjame rendir a ti mis armas.
por solo un beso.

Déjame ser tierra, barro y caminata,
déjame darte el cielo y el infierno,
déjame ser llanto, risa y alborada,
déjame amor, déjame darte lo que tengo.