sábado, 10 de noviembre de 2012

A mi niño distinto




Y ahora cantaré un poema
para mi niño distinto, 
a aquel bebé que tu eras 
y que me robó el autismo, 
a aquel niño que no fuiste 
porque lo quiso el destino,
a aquella flor desgranada
que ahora es mi niño distinto.

Cantaré para ofrecerte
la pobre vida en que existo,
para que todos te vean
con los ojos que te miro,
para que no te confundan
con alguien que no es mi hijo,
que no es el hijo de nadie,
sino un loco sin sentido.

Que la sociedad te acepte
es lo único que pido,
que vivir en paz te dejen
es la verdad que yo exijo,
que no te mire la gente
con lástima o desatino,
que acepten lo que yo acepto:
Que eres un niño distinto.

Tan distinto como otros
que dicen que son normales,
que distintos somos todos,
incluso los animales.
Si quieren buscar rarezas
que se vayan hasta Marte,
que en esta misera tierra
al sufrir somos iguales.

Y ahora callaré mi canto,
para dejar que tu hables,
con tus ojos, con tus manos,
con tu carita de ángel.
Dime con tus no-palabras
lo que sientes sin hablarme,
en esa esfera lejana
que tal vez creas tu madre.

Habla y grita y dile al mundo,
aunque quieran que te calles,
que existes, que estás aquí,
y que no habrá quien te pare,
y que no tienen derecho
a herirte ni a despreciarte,
y que exiges el derecho
a ser distinto y distante.


Poema premiado con una mención en el año 2005 en el Concurso Alonso Quijano