miércoles, 12 de diciembre de 2012

Una Dalia


He prendido una dalia en mi cabello
igual que una promesa.
¿No viste acaso que la aurora me ha elegido
tu compañera?
Ya prende el sol en los brotes del camino,
no es mediodia,
y la dalia prendida en mi cabello
no se marchita.
Vuelven los hombres ya del campo de trigales
y entre las sombras
el reflejo del sol en tus cabellos
ha cegado mis horas.
Por la tarde reuno las semillas
que atesoraba
y preparo al ocaso de los dias
cosas preciadas.
Que la noche me sorprenda entre tus brazos
ya lo sabia,
y la dalia cual promesa entre tus manos
se deshacia.